TOROS
Feria de San Isidro

Una corrida desgraciada de La Ventana del Puerto en Las Ventas

Segundo batacazo de la casa en 48 horas, entre toros sin raza, otros lesionados y alguno con opciones no aprovechadas

Derechazo de Daniel Luque al quinto de buen y frágil aire
Derechazo de Daniel Luque al quinto de buen y frágil aireEfe
Actualizado

No se recordaba dos batacazos ganaderos de la misma casa tan consecutivos: en 48 horas Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, con sus diferentes líneas, se han estrellado en Madrid sin remisión. Entre el 23 y el 25 de mayo, un solo toro para la memoria -Cubanoso- y sin noticias de la bravura. Algún rastro de calidades entre una preocupante endeblez y, en el caso que nos ocupa, una manifiesta, y vieja, tendencia en la casa de los Fraile a las lesiones: dos toros -tercero y cuarto- se quebraron una mano. Conviene subrayar que los toreros tampoco ayudaron a aliviar el sopor con las rendijas por las que se colaron ciertas opciones...

...Cuando saltó ese quinto de buen y frágil aire, pareció que por momentos la remontada podía habitar en el pulso de Luque, en su tacto, en el trato, en aquellos muletazos de caricia. Pero ese trazo de enganchar y acompañar no fluyó todo lo debido. Como si se atenazara y perdiera en cada instante exacto en que se presentía el despegue de la faena. Al final todo sucumbió bajo el sino de la desgraciadas tarde. Y Daniel Luque, no del todo fino, también.

Confirmó Christian Parejo la alternativa con Bonoloto, un toro bajo, castaño, recortado, cuajado, algo aleonado y bizco, que sumando todas sus notas buenas -fijeza y nobleza- no dio números para el premio gordo: faltó ritmo, repetición, humillación más allá del embroque y, por tanto, clase y entrega. Parejo se mostró conocedor del oficio, bullidor y dispuesto en todas sus intervenciones. Ya con el capote saludó por delantales y chicuelinas y replicó con unas quietas tafalleras a un quite de Sebastián Castella por chicuelinas. Pero en las dos ocasiones destacó la media verónica, muy bien dibujada, especialmente la última de ellas. Tan acaderada.

CP brindó al público, se clavó en los medios y principió por cambiados. Ya entonces el toro tardeó para tomar el segundo, demasiado pronto. Ese tardeo fue cortocircuitando progresivamente las dispuestas series -tirando del toro- y también el entusiasmo. Se colocó queriendo a ajustarse a los cánones para torear con la izquierda, pero pesaba ya en el toro el tiempo, parándose.

Saltaron en segundo y tercer lugar dos de los tres cinqueños del envío de La Ventana del Puerto, muy bien hechurados, de finas líneas y armados por delante. De principio evidenciaron características diferentes para, a la postre, unificarse en un final quedo. Más frágil pero también con más calidad por el izquierdo el de Sebastián Castella; más bravo -y brioso en el caballo- el de Daniel Luque en lo que duró. No entendí en ambos casos los planteamientos de faena, los prólogos. A Castella lo castigaron por demás desde el 7 cuando, después de pasar por la derecha, levantaba las más hermosas series de la faena con su zurda, sostenidas en el pulso de su muñeca. El aliento del toro llegó hasta ahí, no el del galo: insistió con la derecha acortando distancias en arrimón a puro huevo y se desplantó a cuerpo limpio. De propina, unas manoletinas de «si no quieres arroz Catalina». Una estocada caída y un aviso pusieron el punto final.

A DL su toro se le hundió a plomo no sólo por resquebrajarse su fondo y venirse abajo, sino por sumarse la lesión de una mano, lo que afligió aún más al animal. Dolorido en sus apoyos, abrevió el matador con una estocada defectuosa y varios descabellos. Entretanto, toda la gloria la cosechaba el peonaje con los palos: Antonio Chacón, Iván García y Jesús Arruga y José Chacón, por este orden cronológico. Viotti se apuntó con el capote en la brega.

La corrida de La Ventana se remendó con un toro de El Puerto que por lámina ponía el acento Atanasio dentro de la variedad de hechuras del conjunto. Tan largo y grande este cuarto. No evitó el sino desgraciado y también se lesionó una mano, en concreto la izquierda. De poder tampoco es que anduviera sobrado. A Sebastián Castella -que sostuvo que el toro venía lesionado desde la mañana- no le importó ni una cosa ni sobre todo la otra -la lesión- para proyectar una faena hasta el infinito y más allá.

Ya en la prórroga de la desesperación Parejo lo dio todo el sexto, el último cinqueño. Tanto quiso el hombre con el toro rajadísimo y arrollando, que le pidieron la hora, el fin del suplicio. Por favor.

Ficha

LAS VENTAS. Sábado, 25 de mayo de 2024. Décimo cuarta de feria. Lleno de «no hay billetes» . Toros de La Ventana del Puerto y uno de Puerto de San Lorenzo (4º);tres cinqueños (2º,3º y 6º); de diferentes hechuras, serios; entre blandos, lesionados y bajos de raza; de buen y frágil aire del 5º y el 2º por el izquierdo; noble, tardo y a menos el 1º.

SEBASTIÁN CASTELLA, DE BLANCO Y PLATA. Estocada corta caída. Aviso (ovación). En el cuarto, pinchazo, estocada corta y tres descabellos. Aviso (silencio).

DANIEL LUQUE, DE TABACO Y ORO. Estocada atravesada y tres descabellos (silencio). En el quinto, pinchazo y estocada. Aviso (silencio).

CHRISTIAN PAREJO, DE BLANCO Y ORO. Estocada atravesada y algo pasada y descabello. Aviso (saludos). En el sexto, estocada caída. Aviso (silencio).